Padre Nuestro que estás en el cielo,
Reconozco que no estoy sola, que tengo un Padre celestial que me ama y me cuida.
Santificado sea tu Nombre.
Declaro con mi boca que Tu Nombre es santo, digno y poderoso.
Venga a nosotros tu Reino.
Te pido que gobiernes en mi vida, en mi hogar, en mi entorno; que venga tu paz, tu justicia y tu amor.
Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Aunque no entienda lo que sucede, confío en tu voluntad perfecta, así como en el cielo se cumple sin error.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Te entrego mis necesidades. Confío en tu provisión diaria y en tu fidelidad.
Perdona nuestras ofensas,
Te presento mis errores. Te pido perdón y me abro a tu misericordia.
Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Decido perdonar y soltar la carga del rencor, como Tú me has enseñado.
No nos dejes caer en la tentación
Ayúdame a reconocer el mal, a evitarlo y a elegir siempre lo correcto.
Y líbranos del mal.
Protégeme del enemigo y de todo lo que me aleje de Ti.
Amén.
Así lo creo, así lo declaro, así lo recibo.
“Tu Palabra es lámpara a mis pies y luz en mi camino.”
— Salmo 119, 105